Al principio lo que más necesitas son recursos. El leñador corta leña, de la barrera se saca arcilla y de la mina hierro. Cuanto más amplíes estas edificaciones, más aumentará tu producción. En los primeros días es recomendable concentrarse en la producción de recursos.
Aparte de la producción de recursos también deberías proteger estos recursos que tanto ha costado conseguir de los ataques de enemigos. Para evitarlo tienes el escondrijo. Cuanto más alto sea el nivel del escondrijo, más recursos podrás esconder de las tropas enemigas. En especial, deberías usar esta posibilidad si en tus proximidades hay jugadores fuertes. Además deberías construir una muralla. Los niveles bajos de la muralla ya son suficientes para infligir grandes daños a un atacante.
Después de asegurar la producción básica, puedes reclutar tropas y comerciar. Con un cuartel (necesitas edificio principal de nivel 3) podrás reclutar lanceros. Los lanceros no suelen ser adecuados para el ataque pero son una posibilidad de conseguir recursos de jugadores muy débiles.
Si quieres comerciar un poco deberías construir la plaza del mercado (necesitas el Edificio Principal en nivel 3 y almacén en nivel 2). Así podrás ver lo que los pueblos vecinos ofrecen y así podrás emplear inteligentemente los recursos que no necesitas. Pero ten en cuenta que con un mercado de nivel 1 sólo tendrás un mercader a tu disposición, así que no te excedas con tus propias ofertas.
Además deberías considerar hacerte miembro de una tribu. Juntos os será mucho más fácil protegeros o comerciar. Además quizá conozcas a otras más personas amables...