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En caso de que entres en una fase posterior del juego deberías cambiar tu estrategia. Naturalmente, sigue siendo importantísimo que te ocupes de una buena producción de recursos para que el desarrollo del pueblo sea rápido. No olvides de protegerte de los saqueos de tus vecinos. Aumenta para ello la muralla y el escondrijo y produce algunas unidades. Un mensaje sensato también podrá ahorrarte las molestas pérdidas de recursos. Cuando hayas logrado crecer podrás intentar conseguir botines de recursos que le vendrán de perlas a tu pueblo.
Ésta es la diferencia principal con respecto al desarrollo que haces normalmente:
No cometas el error de apostar todo a una sola corte. Quizás parezca lógico, ya que al fin y al cabo lo que quieres es tener más pueblos para lograr una mejor clasificación. Pero es un error fatal, porque los jugadores fuertes intentarán conquistar pueblos cerca de tí para tener una buena posición en el transcurso posterior del juego. Si sólo inviertes tus recursos en edificios y ataques, serás una presa fácil para los demás jugadores que tendrán la posibilidad de quitártelo con pocas pérdidas. Para cuando te ataquen, ya será demasiado tarde.
La única estrategia que hay es una fuerte defensa, compuesta de muchos espadachines y lanceros. No deberías presentarte ante los grandes jugadores como un objetivo atractivo con el que no tengan nada que perder. La mayoría te dejara en paz si sufren grandes pérdidas en tu pueblo. La moral también es importante ya que debilita a las tropas atacantes de jugadores fuertes hasta un 70%.
Esta fase de seguridad te costará tiempo pero te beneficiará mucho porque siempre podrás volver a necesitar estas tropas defensivas. Si tienes una defensa saludable de un mínimo de 1.200 lanzas y 1.200 espadas podrás empezar a crear una familia de nobles y a reclutar tropas ofensivas.
Probablemente te puedes dar cuenta de que ha merecido la pena observar a los pueblos vecinos...
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